Palabra del Comodoro
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El 11 de junio, es tradición de la Marina de Brasil conmemorar la victoria en la Batalla Naval de Riachuelo, en 1865, contra las fuerzas de Solano Lopez. En la ceremonia realizada este año en el Octavo Distrito Naval, en São Paulo, tuve el honor de recibir la Medalla del Mérito Naval. Esa condecoración me hizo pensar que nosotros, los brasileños, nos debemos enorgullecer por vivir en el país donde la más importante batalla del continente en el mar ocurrió hace exactos 148 años.

Hoy la Marina continúa enfrentando duras batallas, pero no contra un enemigo armado. Una lucha incesante a favor de la seguridad de nuestras aguas territoriales, de nuestras islas, del pueblo que habita las regiones más remotas y que dependen del apoyo de los navíos para su suministro y para promover la salud de las poblaciones.

En los últimos años, se intensificó la lucha contra un adversario poderoso: la devastación. Combatir una herencia ambiental negativa construida a lo largo de los siglos no es una tarea solamente del gobierno sino de cada uno de nosotros. Como inspiración, basta ver las bellezas que nos rodean durante la navegación por la costa brasileña.

Que tengamos la suerte de legar a nuestros hijos y netos esos encantos de la naturaleza. Y, más que suerte, que tengamos el coraje de asumir nuestra responsabilidad en el proceso de preservación.

Berardino Antonio Fanganiello
Comodoro